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EPI´S HOY
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Vestuario de uso limitado (desechable), una protección necesaria para todos los trabajadores

Incluso el trabajo más sencillo implica riesgos para la seguridad e higiene. El uso de vestuario de uso limitado, o desechable, protege el activo más importante de todo trabajador: su salud, un asunto que no tiene alternativa.

El vestuario de uso limitado (desechable) supone una protección tan universal como necesaria para millones de trabajadores empleados en actividades que denominamos ‘corrientes’, pero que entrañan peligros que no hay subestimar.


Incluso el trabajo más sencillo implica riesgos para la seguridad e higiene. El uso de vestuario de uso limitado, o desechable, protege el activo más importante de todo trabajador: su salud, un asunto que no tiene alternativa.

Incluso el trabajo más sencillo implica riesgos para la seguridad e higiene. El uso de vestuario de uso limitado, o desechable, protege el activo más importante de todo trabajador: su salud, un asunto que no tiene alternativa. El vestuario de uso limitado (desechable) supone una protección tan universal como necesaria para millones de trabajadores empleados en actividades que denominamos ‘corrientes’, pero que entrañan peligros que no hay subestimar.

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Para un trabajo seguro, respetuoso con la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, el vestuario de uso limitado debe emplearse en un sinfín de actividades. Entre éstas, se encuentran el transporte de mercancías peligrosas, gestión de residuos electrodomésticos, cuerpos de seguridad y emergencias, descontaminación de plantas industriales, minería, construcción (rehabilitación y mantenimiento), industria agroquímica, generación eléctrica, química fina, manipulado de gases, alimentación, automoción, naval, manejo de fitosanitarios, sector veterinario, hospitalario y sanitario, biotecnología, sector agropecuario, gestión de pozos, trabajo forense, etc.

Hablamos en este artículo del ‘riesgo NBQ’ (nuclear, biológico y químico) y del vestuario para protegernos. Aunque no lo tengamos en consideración, el factor de riesgo de muchos de los trabajos que desempeñamos se engloba en la categoría NBQ, siendo los dos últimos (biológico y químico) los mayoritarios. No por ello hay que olvidar el riesgo nuclear, que existe en las centrales, y en otros lugares.

Los fabricantes de vestuario de uso limitado (desechable) tienen en cuenta los diferentes factores que intervienen en el desarrollo de equipos de la categoría III, buscando el equilibrio entre protección, resistencia y confort. Dicho equilibrio es complicado. Recordemos que el significado de Categoría III es “riesgo muy elevado para la salud de la persona o mortal”, por lo que la protección de la salud obliga a desequilibrar la balanza en algunas ocasiones.

El confort, una exigencia

El confort de una prenda no depende únicamente del tejido y su composición. También es fundamental el desarrollo del patrón de cada traje, para evitar problemas de rotura en costuras, y el tejido para un deficiente desarrollo del traje. Por este motivo, se estudian puños, tobillos, perneras, posicionamiento y movimiento de la capucha o visor, el tipo de cremallera y manipulado de la misma. Se trata de evitar los ‘túneles de entrada’ ocasionados por una cremallera o puño corto. Diferentes muestras aumentadas 500 veces revelan sus características, cada una con sus virtudes y carencias, pues no existe el tejido perfecto.

Aunque los tejidos SMS, SMMS o SMMMS sean los más confortables, también está demostrado que son los que tienen menos resistencia mecánica y menor protección nos aportan.

Tyvek®, el único tejido no-tejido en el mundo de una sola capa, aporta un equilibrio de todas estos factores. Los tejidos micro-porosos de 2 capas penalizan el confort por su base de no-tejido y película exterior a la que se le debe incrementar el peso por m2 un 50% para conseguir las características de protección adecuadas.

Importancia de las costuras

También son muy importantes los tipos de costuras o sellado de las partes. La mala elección de una prenda con una costura convencional, que no es fruto del I+D, cosida inadecuadamente o de baja calidad puede suponer una entrada directa, o lo que se denomina ‘fuga hacia el interior’ de hasta un 45% del producto (sólido o líquido) al que estamos expuesto. Y esto puede ocurrir aunque llevemos el mejor tejido del mundo, porque se producirá un túnel de entrada.

Las costuras están presentes en los equipos del tipo 5 y 6. Las costuras cubiertas con cinta son las más generalizadas para desarrollar equipos de Tipo 2B, 3B, 4B, 5 y 6. Aunque no son las más seguras, pues si la cinta no está pegada adecuadamente o es de baja calidad, puede suponer un riesgo. No olvidemos que estas cintas siempre tienen que poseer, al menos, las mismas características de protección del tejido. Así, existe –especialmente para el riesgo biológico- un tipo de costura termo-soldada por ultrasonidos, denominada Topguard®, que ofrece las mismas características mecánicas y de protección que la materia prima. Esto se consigue fundiendo ambas caras después de diferentes pliegues entre las partes a unir.

Riesgo químico

Será quizás el más presente dentro de los diferentes campos laborales. Además, hoy todos tenemos en casa productos químicos de baja concentración, no por ello menos perjudiciales, como el amoniaco, lejía (hipoclorito sódico), salfumán (ácido clorhídrico), que manipulamos ajenos al riesgo que suponen.

En el ámbito laboral no son pocos los sectores que manipulan productos químicos. Se utilizan para la fumigación de campos, la descontaminación y limpieza de plantas industriales, talleres de pintura, limpieza de plantas de procesado de alimentos, mantenimiento de los conductos de refrigeración, estructuras metálicas, galvanizado de piezas, manipulado de aceites minerales, pintura y tratamiento de metales en el sector naval, corte y soldadura, gestión y manipulado de gases, transporte de materias peligrosas, proyección de resinas epoxi y lana de roca, desmantelamiento de plantas o edificios donde haya fibras de amianto, gestión y reciclado del tóner... La lista podría continuar hasta cubrir el 90% de los segmentos laborales.

Para estos riesgos, en función del trabajo, es posible determinar el tipo de prenda más adecuada, siguiendo las pruebas que se hacen a los trajes, que no son pocas. Aquí vamos a tener en cuenta el ‘Tipo’, factor que sirve para valorar el traje ideal en función del trabajo, y la ‘Clase’, que según la norma EN 369, viene determinada por el tiempo transcurrido entre el primer contacto de la superficie exterior del tejido con el producto químico y su detección en la cara interior del tejido (cuando se localiza 1 μg/cm2/min). Esa tasa permite “normalizar” el tiempo de paso. Teniendo en cuenta esto último, determinamos que finalmente todo líquido (agua incluida) termina permeando una superficie o materia, lo que nos permitirá decidir el tiempo de uso y el traje adecuado.

•Pruebas para la determinación del Tipo de protección del vestuario

  • Tipo 1 (EN 943-1 y 2) estanco a gases
  • Tipo 2 (EN 943-1) no estanco a gases
  • Tipo 3 (EN 14605) barrera a salpicadura de líquidos presurizados (hasta 5 bar)
  • Tipo 4 (EN 14605) barrera a salpicadura de líquidos en espray y aerosol
  • Tipo 5 (EN ISO 13982-1:2004 + A1:2010) barrera a partículas sólidas
  • Tipo 6: (EN 13034:2005 +A1 2009. nuevo método de ensayo: EN ISO 17491-4:2008 método A) barrera a salpicadura de líquidos de baja intensidad y presión limitada.
•Tiempo de paso o permeación normalizado (EN 369/EN 374-3) (en minutos)
  • Entre 0 - 30 min. Clase 1
  • Entre 30 - 60 min. Clase 2
  • Entre 60 - 120 min. Clase 3
  • Entre 120 - 240 min. Clase 4
  • Entre 240 - 480 min. Clase 5
  • Superior a 480 min. Clase 6

En función de estos datos, es el responsable de seguridad o prevención el que determinará el tiempo de uso por medio de inspecciones visuales del tiempo real del equipo, dado que este dato es ambiguo. Hay productos que pueden tardar en permear 48 horas, 2 semanas, o 1 mes, pero sólo se puede certificar una máximo de hasta una jornada laboral (480 min). Por encima de ese tiempo, el responsable es el usuario.

Según estas pautas se podrá determinar el tipo de traje necesario –abstracción hecha de la marca o el modelo-, teniendo en cuenta la Categoría III, Tipo 3, Clase 4… Esta determinación, junto con el conocimiento del producto químico, número CAS, la concentración (importantísimo), y temperatura del mismo, permitirán al usuario definir el equipo ideal en función del riesgo químico.

Riesgo biológico

Lo encontramos en hospitales, laboratorios farmacéuticos y centros de investigación de sanidad animal o humana, gestión de residuos, gestión veterinaria, cuerpos de seguridad y sanitarios, limpieza y desinfección de conductos y sistemas de ventilación, sector agroalimentario, etc...

Este riesgo y la determinación de la materia prima adecuada se recogen en la normativa EN 14126. Para la determinación del tejido más adecuado se realizan cinco pruebas: resistencia a la sangre, resistencia a los agentes patógenos sanguíneos, resistencia a la penetración de agentes infecciosos por contacto, resistencia a los aerosoles contaminados y resistencia a las partículas contaminadas. El objetivo es determinar unos valores de protección por cada una de las pruebas, identificándose como Clases de 0 a 6, o de 0 a 3 en función del tipo de prueba. Posteriormente, y para que un equipo quede identificado como apto para el riesgo biológico, se graba una ‘B’ en el mismo, a continuación de los tipos de protección.

El riesgo nuclear

Como dijimos, no es exclusivo de las centrales nucleares. También existen los ‘cementerios’ nucleares, que gestionan los residuos radiactivos; centros de gestión de residuos electrodomésticos, donde encontramos algunos componentes con un alto nivel de radiación; descontaminación de plantas industriales, sector farmacéutico. Nos referimos en este apartado a la protección frente a partículas radioactivas en suspensión. Para otro tipo de radiaciones ionizantes debemos protegernos con otro tipo de trajes. Por tanto, y de cara a determinar el traje, la norma EN 1073 establece dos partes: Parte 1, para trajes ventilados, y Parte 2, trajes no ventilados. El ensayo utilizado es el del método total de fuga hacia el interior, definido en la norma EN 13982-2 (Riesgo Químico Tipo 5: EN ISO 13982-1:2004 + A1:2010 Barrera a Partículas Sólidas). Asimismo, existe una clase que nos ayuda a valorar cuál es el equipo más adecuado según el factor de protección nominal.

•Tabla de 1073-2 (fuga total hacia el interior)

El aire es proyectado al traje desde 3 posiciones: pecho, cintura y piernas, mientras el sujeto hace los siguientes ejercicios: estar de pie, caminar y ponerse en cuclillas. El producto utilizado es sal, y se mide como porcentaje dentro del traje. La fuga total hacia el interior debe ser inferior al 20%.

tabla-mape

Algunos de los equipos que nos ayudan a protegernos de estos riesgos tan comunes en la actividad laboral son la Gama Tyvek®, Proshield® FR, CleanGuard®, PartiGuard®, Tychem® C y F, GasGuard® T1 y T2, JetGuard® Plus. Todos ellos, y según características, nos aportan protección, confort y resistencia. Pero hay que valorar el riesgo desde todos los frentes posibles para, finalmente, disponer del equipo adecuado, que siempre existe.

 

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